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miércoles, 14 de septiembre de 2016

MI PATRIA





Si quieres saber cuál es mi patria no la busques en los mapas, no la busques como quien busca un difícil nombre bajo las piedras.

Búscala como si fuera Ítaca, como si fuera tan ancha, tal silvestre, tan oceánica. Busca mi patria en la tierra y el arado, en las luciérnagas, en la costra infecunda de los olvidos, en los libros que oxidan la vista hasta cegarnos.

Búscala en las calles asfaltadas con corazones precarios, en las casas donde la vida es una ausencia creciendo igual que un minotauro salvaje. Busca mi patria en las palabras. Aquí o donde nuestros ojos no alcanzan.

En las palabras está mi patria. En cada palabra que llama, en la palabra-pan, en la palabra-herida, en la palabra.





lunes, 8 de febrero de 2016

MÁS ALLÁ DE LAS PATRIAS




Creo que fue en mi infancia avanzada cuando escuché aquella expresión: "El buey no es de donde nace sino de donde pace".  Tuve que dar muchas vueltas a la frasecita y cumplir algunos años más para asimilar una idea que al principio me resultaba ininteligible. En mi infancia uno tenía una patria, decían que, si bien se llamaba España, decían, de hecho adquiría varios rostros. Tenía a Dios, al Caudillo, a la familia. ¿Todo eso era la patria? ¿Todo eso era lo que uno era? Perdidos en su propio galimatías, los mayores no sabían responder nunca a las preguntas ingenuas del niño que acaso no se caracterizaban tan inocentes. Y no eran inocentes porque todos aquellos personajes más o menos reales, de obligado acatamiento, producían desasosiego en mi proceso de lenta racionalidad incipiente. Ah, se me olvidaba. La patria era también la Historia, es decir, el relato inventado, adulterado y ficcionado de siglos de acontecimientos épicos inexplicados que habían tenido lugar en la península, y que había que asumir por cachavas. Aunque fuera mentira.

Estos ya vagos recuerdos  -el tiempo produce vapores sobre la propia memoria personal-  me han venido a la mente al leer un párrafo de Antonio Machado, escrito en un artículo de prensa hace más de cien años:"Nuestro patriotismo ha cambiado de rumbo y de cauce, que la patria no es una finca heredada de nuestros abuelos. Que la patria es algo que se hace constantemente y se conserva sólo por la cultura y el trabajo, que no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra”. Oportuno recordatorio de un Machado siempre claro y de larga mirada. No es solamente una frase olvidada la que me lleva a pensar a contrapelo sobre el resbaladizo tema de las patrias. Lo es también la corrupción generalizada entre las clases dominantes españolas  -sean económicas, administrativas o políticas, es decir, poderes de facto o poderes de iure-  y el proceso catalán hacia no se sabe dónde. En tiempos cambiantes, de cambios mucho más profundos de lo que nos pensamos, en que las relaciones sociales y productivas van a tomar unos vericuetos poco democráticos y el individuo puede ser deficientemente respetado, conviene pensar en lo que queremos ser como colectivo. ¿Puede ser el territorio donde pacemos un lugar de encuentro y convivencia más participado por la ciudadanía? ¿Puede aún dotarse de una estructura que no sea ya más la finca ni el cortijo tradicional desde el que se nos ha usado y tirado tradicionalmente? ¿Puede reconciliarse el individuo con la política, de la que no creo que haya estado disociado del todo?  ¿Puede avanzarse hacia una mentalidad supranacional, pues los desafíos del momento están todos internacionalizados? No sé más que hacer preguntas y no perder aún los anhelos.