martes, 1 de marzo de 2016

LA NIÑA DE MIS OJOS



Hoy he pasado un día maravilloso. Lo he compartido y vivido con mi preciosa hija. ¡Qué bonito es verla crecer y ir haciéndose mujer! Toda mi vida se reduce a ella. ¡Qué gran suerte tenemos los padres de disfrutar de esos seres que un día fueron diminutos y, con el paso de los años, se nos han convertido en personas por las que merece la pena vivir. No es ni mejor ni peor que nadie. Es ella misma, con sus virtudes y sus defectos. La adoro, como cualquier padre adora a sus hijos. Una hija nacida del amor es lo mejor que puede pasarnos en esta vida. Yo procuro estar a su altura, creo que lo consigo, porque en esta vida nuestra no hay mayor orgullo para un padre que saber estar cerca de esas personas tan maravillosas como son nuestros hijos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario