DEMASIADO EVIDENTE
Cierta
mañana Damián envolvió un huevo en un pañuelo, se fue al centro de la plaza de
su pueblo y llamó a los que pasaban por allí:
-
“¡Hoy tendremos un importante concurso!”, dijo. “¡Quién descubra lo que está envuelto en este pañuelo recibirá de
regalo el huevo que está dentro!”
Las
personas se miraron, intrigadas. Damián insistió:
-
“Lo que está en este pañuelo tiene un centro que es amarillo como una yema,
rodeado de un líquido del color de la clara, que a su vez está contenido dentro
de una cáscara que se rompe fácilmente. Es un símbolo de fertilidad y nos
recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos. Entonces, ¿quién puede
decirme lo que está escondido?”
Todos
los habitantes pensaban que Damián tenía en sus manos un huevo, pero la
respuesta era tan obvia que nadie quiso pasar la vergüenza delante de los
otros. ¿Y si no fuese un huevo, sino algo muy importante? No, no, aquel loco
estaba queriendo que alguien hiciera el ridículo.
Damián
preguntó dos veces más y nadie se arriesgó a decir algo impropio. Entonces
abrió el pañuelo y mostró a todos el huevo.
-
“Todos vosotros sabíais la respuesta”, afirmó, “y nadie osó traducirla en
palabras. Así es la vida de aquellos que no tienen el valor de arriesgarse: las
soluciones nos son dadas generosamente, pero las personas siempre buscan
explicaciones más complicadas, y terminan no haciendo nada. Sólo una cosa
convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar”.

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