martes, 22 de marzo de 2016

CUENTOS DE DAMIÁN


DEMASIADO EVIDENTE


Cierta mañana Damián envolvió un huevo en un pañuelo, se fue al centro de la plaza de su pueblo y llamó a los que pasaban por allí:
- “¡Hoy tendremos un importante concurso!”, dijo. “¡Quién descubra lo que  está envuelto en este pañuelo recibirá de regalo el huevo que está dentro!”
Las personas se miraron, intrigadas. Damián insistió:
- “Lo que está en este pañuelo tiene un centro que es amarillo como una yema, rodeado de un líquido del color de la clara, que a su vez está contenido dentro de una cáscara que se rompe fácilmente. Es un símbolo de fertilidad y nos recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos. Entonces, ¿quién puede decirme lo que está escondido?”
Todos los habitantes pensaban que Damián tenía en sus manos un huevo, pero la respuesta era tan obvia que nadie quiso pasar la vergüenza delante de los otros. ¿Y si no fuese un huevo, sino algo muy importante? No, no, aquel loco estaba queriendo que alguien hiciera el ridículo.
Damián preguntó dos veces más y nadie se arriesgó a decir algo impropio. Entonces abrió el pañuelo y mostró a todos el huevo.
- “Todos vosotros sabíais la respuesta”, afirmó, “y nadie osó traducirla en palabras. Así es la vida de aquellos que no tienen el valor de arriesgarse: las soluciones nos son dadas generosamente, pero las personas siempre buscan explicaciones más complicadas, y terminan no haciendo nada. Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar”. 


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